Donde el corazón de una Madre reside, desde el que nacen todo tipo de historias reales, sueños, utopías…cualquier cosa puede encontrarse como en el famoso “bolso de Mary Poppins”. ¿Por qué reinventarnos a nosotras mismas? Mejor, ¡¡Reinventemos el Mundo!!. Cómo decía un antiguo matemático, “Dadme un punto de apoyo y moveré el Mundo”. Las Madres (y los padres “de verdad”) somos ese punto de apoyo, en nosotras reside hoy la responsabilidad de educar a los hombres y mujeres que crearán el mañana. En nuestras manos está la fuerza para poder empezar a reinventar el mundo, así nuestros niños y niñas vivirán en un mundo más solidario, sin injusticias, sin pobreza…Es verdad, todo esto suena a utopía, pero también el hombre pensaba que nunca podría volar junto a los pájaros y ahí están los aviones…

Sobre mi

Hoy, como tantas mañanas, me he levantado muy temprano, mucho antes de que el astro rey dejara su letargo nocturno yo ya estaba en pie. Me he embutido en mi ropa como he podido y he salido tan deprisa hacia el “trabajo” que no me ha dado tiempo ni a desayunar, mis tripas sonaban como una manada de leones rugiendo.

Casi todos los días, tras una larga jornada, llego a casa agotada. La tensión que tengo en el “trabajo” me deja para el arrastre. Aunque la verdad es que no me puedo quejar porque no estoy del todo mal, pero me noto todo el día en alerta, al fin y al cabo estoy en el “trabajo” y no es lo mismo que estar en casa.

Por fin ha llegado...

Hoy, lo primero de todo, quería pediros disculpas porque puede que a algunos no os apetezca leer lo que a continuación encontraréis, quizás no sea el momento más idóneo o por cualquier otro motivo personal…pero es un tema que forma parte de muchas conversaciones en nuestro día a día que me dejan ciertamente perpleja...Sé que no es fácil de abordar y puede que alguien se sienta identificado con alguna de estas historias pero también he de deciros que rectificar es de sabios...

Últimamente se oye decir que las madres no podemos...

Y llegaría el día en el que la criatura, creada hace tiempo atrás, se transformaría en algo que ni ella misma hubiera imaginado conocer...En algo que alcanzaría los límites de su paciencia más extrema, de sus fuerzas y miedos nunca antes sentidos…Pero, al mismo tiempo, sobrepasaría cualquier amor y alegría vividos.

La criatura dejaría de ser solo ella para ser además de ella. Vería nacer en su nueva forma una llama que la colmaría de risas y felicidad, pero también la llevaría a enfrentarse a sus más profundos sentimientos donde residían la tristeza, la frustración, la rabia...

Hoy quería hacer una mención de honor a las GRANDES MADRES, aquellas mujeres que son dos veces madres, LAS ABUELAS. Algunas tenemos la gran suerte de contar con su enorme apoyo para poder conciliar en este mundo de locos en el que muchas nos sentimos engañadas, porque “en vez de…” nos ha tocado “además de…” , otras las tenemos en la distancia sufriendo por nosotras día sí y día también y llenándonos la nevera de “tupper salvavidas” cada vez que vamos a verlas.

Y qué mejor manera que dar cabida a sus propias palabras para darles las gracias por todo cuanto son y hacen por nosotras, así que aquí os dejo con mucho cariño un escrito de la vivencia de una de esas Grandes Madres.

Después de las tan señaladas fechas que hemos dejado atrás, todo el mundo empieza a hablar de la “vuelta a la normalidad” y te paras a pensar  ¿“normalidad”? (dícese cualidad o condición de normal) te repites tal significado y piensas que quizás esa no sea la palabra más adecuada para tu estado actual, porque el concepto de “normalidad” en tu vida puede variar mucho de un día para otro, lo que era normal hoy puede dejar de serlo mañana ¿quizás dependa de la alineación de los astros…?

También escuchas eso de la “vuelta a la rutina” (dícese del hábito de hacer las cosas por mera práctica y de manera más o menos automática), pero sigue sin convencerte ya que lo único que haces cada día de forma automática es...

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