Donde el corazón de una Madre reside, desde el que nacen todo tipo de historias reales, sueños, utopías…cualquier cosa puede encontrarse como en el famoso “bolso de Mary Poppins”. ¿Por qué reinventarnos a nosotras mismas? Mejor, ¡¡Reinventemos el Mundo!!. Cómo decía un antiguo matemático, “Dadme un punto de apoyo y moveré el Mundo”. Las Madres (y los padres “de verdad”) somos ese punto de apoyo, en nosotras reside hoy la responsabilidad de educar a los hombres y mujeres que crearán el mañana. En nuestras manos está la fuerza para poder empezar a reinventar el mundo, así nuestros niños y niñas vivirán en un mundo más solidario, sin injusticias, sin pobreza…Es verdad, todo esto suena a utopía, pero también el hombre pensaba que nunca podría volar junto a los pájaros y ahí están los aviones…

Sobre mi

SÍ, así tal cual, como suena, la sociedad que hemos creado está privando a nuestros niños de su derecho a interaccionar con la naturaleza, vivimos en las grandes urbes donde la tierra ha sido ocultada bajo un montón de hormigón y asfalto dejando un paisaje realmente desolador y gris. Los colegios apenas tienen dos o tres árboles y el patio es una losa continua sin ningún tipo de material natural con el que los niños puedan interaccionar y desarrollar su creatividad gracias a su gran poder sensorial mayor que el de los materiales plásticos. A todo esto se suma que la mayoría vivimos en apartamentos sin tan siquiera una pequeña terraza donde poder plantar unas florecillas. Y ¿qué decir de los nuevos parques en los que se ha suplantado la arena por un caucho sintético?. Así que nuestros pequeños han perdido el contacto con la naturaleza y todo lo que eso conlleva…Pero si nos fijamos en ellos...

¡¡Y una tarde, ahí, delante de la cajera del supermercado, te ves cual “Mamá Orquesta”!!Sí, así, ¡con tu bombo, platillo, tambor e incluso la armónica!. Te plantas en caja con el carro de la compra a rebosar de comida, productos de limpieza y otros clasificados “varios” que son los que ha ido cogiendo tu pequeño sin que te dieras cuenta y que dejas “sigilosamente” en los laterales de la caja.

Mientras vas sacando las cosas del carro tu pequeño anda queriendo colocarlas en la cinta transportadora “a su manera” , está en esa fase del “yo, yo, yo lo hago” (ya os contaré si cuando tenga 16 años sigue diciéndonos lo mismo...)

Miras como, poco a poco, van subiendo los numeritos en la cuenta, y eso...

Mamá ¿Qué podría darte este año para el día de la Madre?, ¿un bolso?, ¿una pulsera?, ¿un collar de macarrones? Pero no, ahora que soy madre nada de esto me convence…Hoy como mañana te daré todas las gracias que no te di y que tanto te mereces…

 

Hoy queremos lanzar un escrito de una mamá que está malita, como tantas otras mamás, que además de luchar día a día por sus hijos, tienen que plantar cara a su enfermedad. Aquí os dejo su escrito, reflejo de sus ganas por unirse en la búsqueda de un mundo más esperanzador para nuestros pequeños…aunque en el camino, por momentos, le fallen las fuerzas

Siguiendo el hilo del post de la semana pasada sobre la “cruzada” acerca de los límites y normas que podéis volver a ver aquí, el fin de semana pasado conseguí un “salvoconducto” en casa para poder ir a la charla que impartía el pediatra Carlos González en Madrid, justo sobre este mismo tema, ¿coincidencias de la vida…? Después de mucho dudarlo decidí ir yo sola, sin mis pequeñas, porque consideré que era necesario poder escuchar todo cuanto aconteciera, por ellas, por enterarme bien de cuál era el punto de vista respecto a este tema de uno de los más prestigiosos pediatras españoles…Así que ni harta ni perezosa y tras una de las tantas noches toledanas que tenemos en casa, mis ojeras y yo allá que nos fuimos y...

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